miércoles, 26 de diciembre de 2012

DESCREENCIA O ATEÍSMO ?

HISTORIA DE LA DESCREENCIA.
BBC.


      Atheism: A Rough History of Disbelief, conocido en Estados Unidos como A Brief History of Disbelief (una breve historia de la descreencia) – es una serie documental de televisión del 2004 escrita y presentada por Jonathan Miller para la BBC que realiza un rastreo de la historia del ateísmo buscando cuales son sus orígenes. Se mostró por primera vez en BBC Four y se repitió en BBC Two . Fue mostrado en PBS por primera vez en los EE.UU. en el 2007.

      La serie incluye extractos de entrevistas a diversos académicos como Arthur Miller , Richard Dawkins , Steve Weinberg , Colin McGinn , Denys Turner , Pascal Boyer y Daniel Dennett . También incluyen muchas citas de las obras de ateos, agnósticos y deístas , todas leídas por Bernard Hill . El programa cuenta con una percusión de la partitura por Evelyn Glennie , en donde los temas principales son “Rhythm Song” dePaul Smadbeck   y “Mi-Chi” de Keiko Abe  (de la canción Ritmo , 1990). Otros temas son “Shadow Behind the Iron Sun”, “The Council”, “First Contact”, “Warrior’s Chant” y “Wind Horse” (de Shadow Behind the Iron Sun, 1999).


      La serie consta de tres episodios de 60 minutos:

“Las sombras de la duda”
“Tres en raya”
“La Hora Final”

      Nota: Una serie de seis programas suplementarios se hizo a partir de materiales que no encajaban en el programa los cuales fueron distribuidos y emitidos a parte como The atheism Tapes.


LAS SOMBRAS DE LA DUDA



      El primer episodio, “Las sombras de la duda”, comienza con Miller en la Sala de Lectura del Museo Británico que describe el propósito de la serie, y da un breve montaje de los entrevistados. Miller comienza su viaje en Nueva York y afirma que los atentados del 11 de septiembre fueron “inconcebibles sin la religión“. Miller continúa describiendo cómo se está llevando a cabo la serie de explorar la historia del ateísmo, pero dice que es bastante “reacio” a llamarse a sí mismo ateo porque “no parece que valga la pena tener un nombre para algo que apenas entra en todos mis pensamientos“. A continuación se presenta un montaje donde brevemente explican su ateísmo: Sir Geoffrey Lloyd , Polly Toynbee , Gore Vidal , Steven Weinberg y Colin McGinn . Miller describe a continuación como fue su educación judía sentado en las bancas de la Nueva Sinagoga de Londres en St John’s Wood.

     Con el fin de estudiar la filosofía de lo que la gente habla cuando se discuten las creencias Miller mantiene una conversación con Colin McGinn, quien señala que la palabra creencia abarca cosas tan diversas como “Creo que hay una mesa delante de mí” a “Creo en la democracia” y sostiene que las creencias son disposicionales o implícitas en lugar de ocurrentes. McGinn pasa a explicar que la cuestión de las creencias sólo surge cuando uno se enfrenta a una cuestión que es discutible y da como ejemplos la política y la religión. Miller, a continuación, afirma que la política se diferencia de la religión en que la primera se acerca a “lo que debe ser” mientras que la religión se ocupa de todo de “lo que es”el caso.

     Miller le pregunta si es posible lograr una creencia voluntariamente (un tema filosófico denominado como voluntarismo doxástico).

TRES EN RAYA



Con el dominio del cristianismo desde el 500 DC, Jonathan Miller se pregunta como la descreencia comienza a reaparecer en los siglos XV Y XVI. Descubre que la división dentro de la Iglesia desempeñó un papel más potente que los descubrimientos científicos de la época. También visita París, la casa del ateo del siglo XVIII, Baron D’Holbach, y muestra cómo era políticamente peligroso para socavar la fe religiosa de las masas.

LA HORA FINAL



La historia de la incredulidad continúa con las ideas del filósofo autodidacta, Thomas Paine, el revolucionario estudio de la geología y la teoría evolutiva de Darwin. Jonathan Miller, ve la opinión freudiana de que la religión es un “trastorno de pensamiento». También examina la motivación detrás de la serie de muertes y fanatismo del siglo XXI.

LAS CINTAS ATEAS


En 2004 Jonathan Miller escribió y presentó una serie sobre ateismo, llamada "Ateismo: La Dura Historia de la Descreencia (Atheism: A Rough History of Disbelief)" para el canal ingles BBC , explorando las raíces de su propio ateismo, e investigando la historia del ateismo en el mundo. El documento visual consistió en tres partes, que paso a llamarse finalmente, Breve Historia de la Descreencia (Brief history of disbelief). Estas conversaciones fueron parte de su trabajo de investigación y recopilación para ese documental, pero no se incluyeron todas las entrevistas, por cuestiones de duración, así que se editaron aparte.

      Finalmente el documento que quedó, paso a formar otra serie de seis capítulos, llamada Las Cintas Ateas (The Atheism Tapes) donde Miller -también director de ópera, escritor, y presentador, entre otras cosas- desarrollo conversaciones con sendos personajes relevantes en cuestiones de religión y ateísmo.

    Daniel Clement Dennett (nacido el 28 de marzo de 1942 en Boston, EE. UU.) es un filósofo estadounidense. Es uno de los filósofos de la ciencia más destacados en el ámbito de las ciencias cognitivas, especialmente en el estudio de la conciencia, intencionalidad, inteligencia artificial y de la memética. También son significativas sus aportaciones acerca de la significación actual del darwinismo y la religión. Dirige el Centro de Estudios Cognitivos de la Universidad de Tufts, donde es catedrático de filosofía. Desde 1987 es miembro de la American Academy of Arts and Sciences y de la Academia Europea de Ciencias y Artes.


martes, 25 de diciembre de 2012

ATEÍSMO

Ateísmo


'A' escarlata, símbolo del movimiento ateo OUT Campaign de Richard Dawkins.


      El ateísmo es, en un sentido amplio, la no creencia en deidades u otros seres sobrenaturales. En un sentido más estricto, el ateísmo es la posición que sostiene la inexistencia de deidades. Algunos la definen como una doctrina o posición que rechaza el teísmo, que en su forma más general es la creencia en la existencia de, al menos, una deidad.

      En un sentido amplio podría incluirse dentro de la definición de ateísmo, tanto las personas ateas, quienes explicitan la no existencia de dioses, como aquellas que, sin creer en su existencia, no tienen evidencia ni convicción para su refutación. En un sentido estricto se excluyen a estos últimos, denominados agnósticos, de la definición de ateos. Los agnósticos rechazan reconocerse como ateos o ateístas ya que consideran inaccesible al entendimiento humano todo conocimiento de lo divino y de lo que trasciende la experiencia o simplemente irrelevante.

      El término ateísmo incluye a aquellas personas que manifiestan la ausencia de creencia en cualquier dios o deidad. Según el historiador Francisco Díez de Velasco, ser ateo o negar la existencia de un dios o dioses no implica necesariamente no pertenecer a ninguna religión; existen religiones, como el budismo que niegan la existencia de dios o no mencionan la existencia de dios alguno y que, por consiguiente, son ateas o más correctamente no teístas.

     Los postulados del ateísmo son contrarios a los que sostienen las creencias religiosas e implican una crítica a la religión.


Etimología

     Etimológicamente el término proviene del adjetivo griego ἄθεος (átheos), que significa ‘sin dios’ (en cualquiera de los dos sentidos, de no creer en uno o más dioses o de no venerarlos); siendo a- la partícula negativa ‘in-’ o ‘sin’; y theós: ‘dios’.

     En el idioma inglés, el término atheism fue el resultado de la adopción del francés athéisme en 1587 aproximadamente, el cual a su vez proviene de athée. Posteriormente a la palabra ateísmo se crearon las palabras deísta (1621, en inglés) y teísta (1662, en inglés).

Uso histórico del término

      El uso del término ateo en griego antiguo iba desde el sentido más o menos literal de «no creer en los dioses» o «abandonado por los dioses», hasta sentidos más metafóricos como «malvado, infame, impío, desgraciado», que se entienden en el seno de una sociedad profundamente teísta.
En la Roma antigua, se utilizaba para designar a todo aquel que no creyera en los dioses del panteón romano, en particular a los cristianos.

      A raíz de la confluencia de las religiones en el mundo, el sentido etimológico de la palabra tomó todo su significado para aplicarse a todos los dioses, ya que parecía injusto designar ateístas a quienes creían en cierto dios, razón por la cual el término se limitó a las personas que no creyesen en ningún dios. Actualmente ya no se usa el adjetivo ateo para designar a los que no creen en unos dioses aunque crean en otros.

Tipología anglosajona del ateísmo

      La variedad de corrientes filosóficas ateístas hace difícil una categorización efectiva. A continuación se expone una categorización propuesta por los filósofos Antony Flew y Michael Martin.


Ateísmo fuerte o positivo

Artículo principal: Ateísmo fuerte.

Richard Dawkins.

      Este ateísmo se caracteriza por la negación categórica de la existencia de dioses. En un principio se comenzó a argumentar en contra de la existencia de dioses, encontrando explicaciones sociológicas, psicológicas o históricas para el teísmo, distintas de la existencia de dioses. Con el desarrollo de la ciencia y del conocimiento humano, eran muchos los autores quienes denunciaban la irrelevancia de la creencia en deidades, siendo uno de los más importantes exponentes de esta denuncia el biólogo británico Richard Dawkins. Este es el caso de muchos autores marxistas y de autores como, Ludwig Feuerbach, Auguste Comte y Friedrich Nietzsche en el siglo XIX, y Daniel Dennett en el siglo XX y XXI. A menudo también parte del supuesto de que no se debe conceder visos de posibilidad a una proposición arbitraria como la existencia de un dios.

Ateísmo débil o negativo

Artículo principal: Ateísmo débil.

      Es la forma del ateísmo que se aproxima al agnosticismo. No es la afirmación de la inexistencia de deidades u otros seres sobrenaturales, sino la ausencia de creencia en los mismos. El marxismo -siguiendo a Kant en su Crítica de la Razón Pura- niega que la categoría de existencia se pueda aplicar a seres o entes ajenos a la experiencia.


Ateísmo y agnosticismo

Artículo principal: Agnosticismo.

Karl Marx.


      Se distingue entre agnosticismo y ateísmo, ya que el segundo implica la negación de la existencia de dioses, mientras que el primero no.

       En la práctica social en muchos países avanzados es de orden agnóstico, por confinamiento del teísmo en las conciencias y exclusión en la exterioridad, proclamando la cuestión religiosa como algo privado de cada ciudadano y no algo público.

     El agnosticismo no niega explícitamente la existencia de los dioses, sino que niega únicamente el conocimiento de su existencia, y por esta razón, muchos ateístas no lo clasifican como ateo. Los agnósticos, al igual que muchos ateístas, a menudo argumentan que la carga de la prueba recae sobre quien afirma algo, y no sobre quien deja de creerlo. Por consiguiente, la negación de la existencia de dioses no requiere de una prueba tanto como lo requiere la afirmación de su existencia.

Agnosticismo fuerte

      Es aquél que afirma que no sólo es desconocida la existencia de dioses, sino que es imposible de conocer, debido a lo sobrenatural e inalcanzable de la idea de éstos.
Agnosticismo débil

      Es una postura personal que afirma el propio desconocimiento sobre la existencia de dioses pero no niega que ese conocimiento sea alcanzable. Esta posición se divide a su vez según se considere que el conocimiento sobre la existencia de dioses sea interesante.

Agnosticismo interesado

       Es aquél que considera que el conocimiento sobre la existencia de dios es interesante y relevante.
Agnosticismo débil apático

     Que considera que el conocimiento de la existencia de seres sobrenaturales no es interesante ni relevante. Esta forma de agnosticismo puede derivarse de razones filosóficas o de la mera indiferencia del individuo por lo sobrenatural.

Agnosticismo práctico

      Es el más extendido de todos los formatos de agnosticismo y se caracteriza por un consenso implícito de inconveniencia o tabú para la cuestión la existencia de cualquier deidad o sus derivaciones. Su forma habitual es el confinamiento de esa cuestión al ámbito interior de la intimidad personal y la exclusión tácita de toda manifestación exterior, no sólo en las conductas, sino también en el mismo lenguaje, en el habla social.

Discusión teística

      La discusión en torno a la existencia de deidades, ha sido siempre en torno de argumentos a favor o en contra de las mismas. En el contexto contemporáneo, y en Occidente, esta discusión suele centrarse en torno del Dios judeo-cristiano, sobre quien tratan la mayoría de las argumentaciones en el contexto antes mencionado:

Argumento del desacuerdo interreligioso

      Es un argumento usado en las discusiones acerca de la existencia de un dios por parte de los defensores del ateísmo. Consiste en señalar las diferencias y las contradicciones entre las religiones, y consecuentemente señalar que no pueden ser todas ciertas. La principal conclusión siendo que todas las religiones son falsas, o simplemente negar el sincretismo, con los argumentos ya expuestos.

Argumento por la existencia del mal

     Se conoce con este nombre al argumento con el que se pretende demostrar la inexistencia de un dios entendido en su forma judeo cristiana, al observar una contradicción entre dos de los elementos que se le atribuyen: la bondad, y la omnipotencia. Esto se hace señalando la existencia del mal en el mundo, y señalando que este mal sería contrario a la voluntad de un dios y que si ese dios fuera omnipotente acabaría con el mal y éste no existiría. Al no ser así, se demuestra que no puede existir ese dios bueno y omnipotente a la vez.

Argumento por pedido de demostración

     Es el que desmiente la base epistemológica de la fe, argumentando que la carga de la prueba recae sobre quienes defienden cierta postura, en particular la existencia de deidades; y que en caso contrario, serían creíbles todas las cosas imaginables. Otra variante, la negación de la existencia de deidades basada en la ausencia de pruebas.

Historia del ateísmo

Artículo principal: Historia del ateísmo.

Baron d'Holbach.


     Probablemente el ateísmo haya existido desde el origen de las creencias teístas, ya que es difícil que la totalidad de los miembros de una sociedad compartan su pensamiento religioso. A lo largo de la historia, las opiniones teístas ligadas a la religión han tenido generalmente una posición predominante en las sociedades. 

      Los oponentes de estas posturas no han tenido siempre la oportunidad de expresar sus puntos de vista en público debido a fenómenos de "caza de brujas" o la terrible Inquisición en la Europa cristiana. Por eso en distintos momentos históricos, es raro encontrar puntos de vista ateístas en manuscritos u otros referentes históricos.

Antigüedad

     Tiene relevancia la escuela Chárvaka, por el nombre de su fundador, una escuela surgida en la India en torno al siglo VI a. e. c., que defendía una interpretación filosóficamente ateísta y materialista del mundo, y cuya interpretación del origen de la religión y del papel del clero se parece a la del ateísmo occidental moderno. Enfrentada con posturas religiosas fuertemente organizadas, sus escritos fueron destruidos de manera sistemática y solo han sobrevivido fragmentos (especialmente del Barjaspatiá sutra) enmarcados en textos hostiles.

      En la antigua Grecia vivieron filósofos supuestamente ateos o, más bien, agnósticos, que no aprobaban la religión que dominaba su sociedad. La mayoría tenía una postura materialista, según la cual todas las cosas son esencialmente materiales; incluso los fenómenos «espirituales» tendrían una base material, por lo que no sería necesario ningún dios. En el siglo V a. e. c., el término «ateo» adquirió un significado adicional, expresando una falta total de relación con los dioses; esto es, ‘negador de los dioses, incrédulo, irreligioso, antirreligioso, sacrílego’, con una connotación más parecida a nuestro término actual ‘impío’. Un término menos peyorativo en esa época era asebēs.

     Los primeros filósofos en negar la existencia de los dioses tradicionales fueron algunos sofistas griegos, siendo el primero Protágoras (480-410 a. e. c.), quien fue exiliado de Atenas por ateísta, aunque en realidad su posición era escéptica o agnóstica respecto al tema religioso; también Diágoras de Melos y Critias. Otros filósofos griegos tuvieron un enfoque más práctico del ateísmo. Demócrito (460-370 a. e. c.), que fue el primero en pensar que la realidad estaba compuesta por átomos y vacío, pensaba que la inexistencia de los dioses se seguía de la existencia de mejores explicaciones para el mundo real, postulando su visión de un universo compuesto por átomos; en realidad, admitía la existencia de dioses "atómicos", lo cual se prueba porque tenemos imágenes de ellos (y sólo tenemos imágenes de lo que hemos experimentado a nivel sensible). Hubo otros materialistas como Epicuro (341-270 a. e. c.) y su seguidor romano Lucrecio (98-55 a. e. c.), que aunque no negaban explícitamente la existencia de las divinidades, sostenían que no tendrían ninguna interacción con las actividades humanas.

     Como sustantivo abstracto, existía también atheotēs (‘ateísmo’). El escritor y político romano Cicerón (106-43 a. e. c.) transcribió atheós al latín atheus, palabra que tomó un significado ambivalente en el Imperio romano, en las discusiones entre cristianos y «paganos» (desde el siglo II de nuestra era); cada grupo atribuía el término athéoi al otro.

Edad Media

      Durante la Edad Media en Europa el ateísmo filosófico o teórico (otra cosa es el indiferentismo práctico) fue un fenómeno socialmente minoritario limitado a personas singulares o a algunos grupos filosóficos. La metafísica, la religión y la teología habían sido añadidas al quadrivium como materias de enseñanza predominantes, y la enseñanza quedaba al cargo de la iglesia católica bajo la autoridad de los obispos. El cristianismo deja de ser perseguido a partir del siglo IV, con el Edicto de Milán, y en los tres últimos siglos de la Edad Media se produce una clericalización de la sociedad, en la que la iglesia organiza y fortalece todo el aparato administrativo, fiscal, judicial e intelectual. La Inquisición oficiaba para castigar y erradicar las herejías y la blasfemia (y la brujería), términos que incluían toda desviación del dogma que pudiera conllevar críticas o escepticismo frente a los preceptos religiosos dominantes, así como la creencia en otras doctrinas como el catarismo o religiones como el judaismo y el islam. Casi no se empleaba aún el término atheo o atheísta, quedando éstos difuminados entre las numerosas herejías que se extendieron por Europa occidental en ese periodo.

Del Renacimiento al siglo XIX


     El materialismo y la resistencia a la iglesia católica fue la marca del humanismo renacentista (1400-1500), que promovía la libertad de pensamiento y el desarrollo del escepticismo. La visión ateísta reaparece recién en algunos filósofos renacentistas, como Pietro Pomponazzi. Leonardo da Vinci se enfrentaba a las autoridades religiosas al sostener que la explicación sólo puede proceder de la experimentación. Otros pensadores como Nicolás Maquiavelo y François Rabelais formularon críticas hacia la religión y la Iglesia, y el pensamiento de Raimundo de Sabunde, traducido al francés y alabado por el filósofo Michel de Montaigne, marcó un paso decisivo en la vía del escepticismo.

     Las palabras ateo y ateísmo empezaron a emplearse en francés a partir del siglo XVI, pero se hablaba entonces sobre todo de increencia.

    Durante la era de la Ilustración, en el siglo XVIII, el ateísmo tuvo una promoción importante (1688-1789), con el barón Paul d’Holbach y Julien Offray de La Mettrie. La situación empezó a liberalizarse hacia 1700. Entre otros, el filósofo y enciclopedista Denis Diderot afirmó que el mundo se podía explicar sin ninguna hipótesis divina. Los desarrollos de la física y la matemática condujeron también a abrir un debate acerca del determinismo, postura que en su momento fue considerada proateísta, como la del matemático Laplace (1749-1827).

      El ateísmo aumentó sustancialmente en el siglo XIX, paralelamente al conocimiento del mundo natural y a la filosofía positivista. En este sentido cobró importancia la teoría de la evolución por selección natural de Charles Darwin, quien era un agnóstico, en cuanto a que ofreció una explicación del orden en la Naturaleza basada en un mecanismo natural e iba dejando menos parcela a la creencia. En esta época se desarrollaron los regímenes liberales, surgidos de los ideales de la Revolución francesa, que empezaron a garantizar la libertad de conciencia, dejando progresivamente de ser las posiciones ateístas, o simplemente heterodoxas, objeto de persecución.

     El ateísmo fue desarrollado por filósofos de la izquierda hegeliana como Ludwig Feuerbach y se convirtió en un aspecto básico del materialismo dialéctico de los filósofos alemanes Karl Marx y Friedrich Engels (quienes fundaron su opinión materialista en las de Demócrito y Epicuro), así como en el positivismo de Auguste Comte y el materialismo científico-natural de Félix Le Dantec. La defensa más radical del ateísmo fue desarrollada por los fundadores del anarquismo, más en concreto por Mijaíl Bakunin, que llamaba a la "destrucción" de la idea de "dios" en su obra Dios y el Estado:

     Amantes y envidiosos de la libertad humana, y considerándola como la condición absoluta de todo lo que adoramos y respetamos en la humanidad, doy vuelta la frase de Voltaire y digo: si dios existiese realmente, habría que hacerlo desaparecer.

     Max Stirner (seudónimo de Johann Kaspar Schmidt, contemporáneo de Marx) publica en 1844 El único y su propiedad, obra que será idolatrada y odiada, en la cual, con un ateísmo sin medias tintas critica a Feuerbach, Bauer y a los comunistas, hace tabla rasa de toda la filosofía precedente y de los fantasmas de la irracionalidad, propugnando un extremo individualismo y adoptando incluso el propio término egoísmo. Friedrich Nietzsche, importante filósofo nihilista, y gran crítico del cristianismo, estaba atraído a la obra de Stirner, tanto que temía ser acusado de plagio; en sus obras La gaya ciencia y Así habló Zaratustra hace explícita la frase 'Dios ha muerto' y en la obra El Anticristo expone la perversión que ha sufrido el cristianismo. También fue notable el pensamiento de Arthur Schopenhauer (1788-1860), que algunos definen como «el ateísmo de la desesperación».

      Debe señalarse la importancia que el libro El origen de las especies de Charles Darwin (1809-1882) y la aceptación generalizada de la teoría de la evolución van a suponer para el cuestionamiento de la creación divina del hombre y de las distintas especies animales, una de las razones que justificaba satisfactoriamente la existencia de un dios, y el consecuente reforzamiento de posiciones tanto ateas o ateístas como agnósticas.
Siglo XX y XXI

      Con el surgimiento de los estados socialistas, nacidos de la Revolución de octubre, el ateísmo pasó de ser una postura minoritaria a ser una política de Estado (ateísmo de estado). Principalmente en la Unión Soviética, y en los países firmantes del Pacto de Varsovia, el afán del estado por imponer el ateísmo materialista derivado del marxismo fue causa de persecución para las diversas religiones practicadas en esos países.

     Contrapuestos a estos estados, la mayoría del resto de los países del mundo institucionalizaron la separación de la Iglesia y el Estado, declarando el estado laico, siendo los países árabes la principal excepción.

      Con la caída del bloque socialista en los años 90 del siglo XX, las religiones en los antiguos países socialistas retomaron parte de su antigua importancia, si bien el ateísmo continúa siendo muy extendido en estos países.

      El siglo XX también vio enormes avances en la ciencia, y el ateísmo o el escepticismo se convirtieron en las posiciones más comunes entre los científicos y gente cultivada.

     Notables pensadores ateístas del siglo XX son el novelista Albert Camus, la filósofa y novelista Ayn Rand, el filósofo Jean-Paul Sartre y el matemático y filósofo Bertrand Russell. Además de ellos, personas como Richard Dawkins (etólogo), Peter Atkins (químico), Sam Harris (escritor), Christopher Hitchens (escritor), Piergiorgio Odifreddi (matemático), Michel Onfray (filósofo), Pat Condell (escritor), Gustavo Bueno (filósofo) y Fernando Savater (filósofo)15 entre muchos otros, mantienen posiciones ateas más o menos activas, en defensa de la ciencia y el humanismo vitalista, frente a la intervención e influencia de las distintas iglesias y en defensa de los derechos de los ateos que consideran menoscabados.

Filosofía.

      Adhiriendo filosóficamente al idealismo o bien al materialismo, los ateos suelen tener en consecuencia una ética inmanente (en oposición por ejemplo a la ética trascendente cristiana basada filosóficamente en el sistema realista), es decir que no están lastrados con reglas morales absolutas asumiendo por el contrario posturas relativistas en la moral.

      La diferencia fundamental entre la moralidad teísta y la ateísta, es que la primera emana de la autoridad divina, mientras que la segunda del humanismo, como producto de reflexiones personales y del respeto de las normas sociales.

Una moralidad tradicionalmente discutida.

Artículo principal: Ética laica.


     El teísmo condena por lo general al ateísmo como inmoral, por no aceptar el fundamento de la moral teísta: los mandatos morales de la divinidad. A esta condena los ateos argumentan que a menudo la moral humanista supera en racionalidad y lógica a la religiosa.

     Algunos teístas consideran al ateísta incapaz de integrarse correctamente a la sociedad, por no someterse a los mismos principios morales que comparte la mayoría teísta, o incluso por el hecho de no creer; los ateos afirman que esta postura es fruto de una actitud intolerante y que la moralidad teísta no fue correctamente razonada. Los ateístas rechazan las acusaciones teístas, y consideran que su propia moralidad es de carácter generalmente racional, crítico y humanista, y que es más válida que la moralidad teísta por no estar basada en la simple obediencia y en tradiciones consideradas a menudo absurdas y en algunos casos hasta escandalizantes para la persona cultivada.

     Analizando una serie de estudios previos, en 2009 el sociólogo estadounidense Phil Zuckerman no sólo comenta que numerosos autores señalan que los ateos tienen un sentido de la moralidad y de la justicia social tan definido como los creyentes, sino que afirma que los ateos y los partidarios de la laicidad tienen un sentido más profundo y más ético de la justicia social. En Estados Unidos, los estados con mayor porcentaje de ateos tienen una tasa de criminalidad más baja, mientras que se cometen más crímenes y delitos en los estados donde la fe religiosa es más extendida. Según los estudios citados, los ateos se muestran más tolerantes hacia las mujeres y los homosexuales, son menos racistas y tienen menos casos de maltrato a los niños y una menor población reclusa. Por otra parte, el ateísmo y el laicismo coinciden con niveles de estudios más altos.


Estadísticas

Artículo principal: Demografía del ateísmo.

Porcentaje de ateos y agnósticos en el mundo en 2007


     En términos mundiales, si existen ateos y agnósticos en todos los países del mundo, su número es más reducido en países pobres y menos desarrollados que en los países ricos e industrializados. También es común encontrar altos niveles de escepticismo en países con gobiernos socialistas (ver ateísmo de estado), como lo son Corea del Norte, Vietnam y China, y por razones históricas en Rusia (ver URSS).
En 1914, James H. Leuba publicó que el 58% de 1.000 científicos estadounidenses expresaron «escepticismo o duda en la existencia del dios judeo-cristiano». El estudio se repitió en 1996, y produjo un porcentaje similar de 61 %. En cambio entre los científicos de la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos ese número es de 93 % (según la revista Nature, n.º 386, pág. 435-436).

      Según el Britannica Book of Year, en 1994 en el mundo había 1.154 millones de ateístas y agnósticos. La World Christian Encyclopedia anunció que en el año 2000 había 262 millones de ateístas y 1.071 millones de agnósticos.

Según la obra de J. Baubérot (dir.) Religion et laïcité dans l'Europe (‘religión y laicismo en Europa’) un cuarto de la población europea sería «no religiosa». El 5% de los europeos serían ateístas convencidos.

      La edición del Eurobarómetro de febrero de 2005 revela que para el conjunto de la Unión Europea (incluidos países en trámite de incorporación) un 18% de la población elige la opción «no creo que exista ningún espíritu, Dios o fuerza vital», frente al 52% que cree que existe un dios, y 27% que cree que existe «alguna clase de espíritu o fuerza vital» (ver mapa). En un extremo se sitúan los franceses, con un 33% de ateístas, los checos, con un 30% o belgas y holandeses con un 27%. En el opuesto están Polonia, Irlanda o Rumania. Se muestran además diferencias por sexos, clases de edad, orientación política y nivel cultural, siendo las mujeres, los mayores, los que se consideran de derecha y los formalmente menos instruidos los que en mayor porcentaje declaran creer en Dios.

LAS CINTAS ATEAS




      En 2004 Jonathan Miller escribió y presentó una serie sobre ateismo, llamada "Ateismo: La Dura Historia de la Descreencia (Atheism: A Rough History of Disbelief)" para el canal ingles BBC , explorando las raíces de su propio ateismo, e investigando la historia del ateismo en el mundo. El documento visual consistió en tres partes, que paso a llamarse finalmente, Breve Historia de la Descreencia (Brief history of disbelief). Estas conversaciones fueron parte de su trabajo de investigación y recopilación para ese documental, pero no se incluyeron todas las entrevistas, por cuestiones de duración, así que se editaron aparte.

      Finalmente el documento que quedó, paso a formar otra serie de seis capítulos, llamada Las Cintas Ateas (The Atheism Tapes) donde Miller -también director de ópera, escritor, y presentador, entre otras cosas- desarrollo conversaciones con sendos personajes relevantes en cuestiones de religión y ateísmo.

    Daniel Clement Dennett (nacido el 28 de marzo de 1942 en Boston, EE. UU.) es un filósofo estadounidense. Es uno de los filósofos de la ciencia más destacados en el ámbito de las ciencias cognitivas, especialmente en el estudio de la conciencia, intencionalidad, inteligencia artificial y de la memética. También son significativas sus aportaciones acerca de la significación actual del darwinismo y la religión. Dirige el Centro de Estudios Cognitivos de la Universidad de Tufts, donde es catedrático de filosofía. Desde 1987 es miembro de la American Academy of Arts and Sciences y de la Academia Europea de Ciencias y Artes.


Enlaces relacionados:

Véase también



Bibliografía

1819 - Barón Holbach A.L. (trad.) La sana razón; ó, el buen sentido: Ideas naturales, opuestas a ideas sobrenaturales 1819, Biblioteca Pública de Nueva York, Texto completo y descarga en Google books
1845 - Pedro Ribera y Gaya. La religión vindicada de los ultrajes del ateísmo: Obra en que impugnan y desvanecen filosóficamente las proposiciones del libro titulado el 'buen sentido', y se prueba con sus propias razones la existencia de Dios y ficción del ateísmo. Imprenta Andrés Granell, 1845, Biblioteca de Catalunya, Texto completo y descarga en Google books
1867 - Mijaíl Bakunin. Dios y el Estado. Utopía libertaria, ISBN 987-20874-0-7 Dios y el estado Texto completo en Quijotelibros.com.ar
1871 - Mijaíl Bakunin. Dios y el Estado en wikisource. Manuscrito entorno al año 1871. Publicado post mortem. Traducción al español por Ricardo Mella en 1894.
1996 - Gonzalo Puente Ojea. Elogio del ateísmo: Los espejos de una ilusión, Siglo XXI, 1995 ISBN 84-323-0876-5, ISBN 978-84-323-0876-5
1997 - Raimuno Panikkar. El silencio del buddha: Una introducción al ateísmo religioso, Siruela, 1997, ISBN 84-7844-321-5, 9788478443215 Texto incompleto en Google books
1999 - José Gómez Caffarena, José María Mardones. Ateísmo moderno: Increencia o indiferencia religiosa, Colección Fe-Cultura 8, Universidad Iberoamericana, 1999, ISBN 968-859-358-3, ISBN 978-968-859-358-5 Texto incompleto en Google books
2007 - Gustavo Bueno. La fe del ateo. Las verdaderas razones del enfrentamiento de la Iglesia con el Gobierno socialista (español). Temas de Hoy, Madrid, 2007, ISBN 978-84-8460-673-4
2007 - Fernando Savater, La vida eterna, Ariel, 2007, ISBN 978-84-344-5309-8,
2012 - Roberto Augusto, En defensa del ateísmo, Laetoli, 2012, ISBN 978-84-92422-50-0.












miércoles, 19 de septiembre de 2012

POR SÍ MISMO!


POR SÍ MISMO!!!


Part 1



Part 2



      Documental que ofrece un panorama de algunos de los temas principales sobre los que reflexionó Michel Foucault a lo largo de su vida. Este panorama se construye a partir de las propias palabras del autor, puesto que el documental en su totalidad está conformado por la ilación de fragmentos de declaraciones de Foucault, de algunos de los cursos que dictó y de citas de sus textos (de ahí el título del documental: “Michel Foucault por sí mismo”). De esta forma, podemos escuchar al pensador francés definir “las heterotopías”, reflexionar sobre la “parresía” y sobre el aparecimiento de la idea de “hombre”, entre otros asuntos. Así mismo, escuchamos fragmentos de libros como Historia de la locura en la época clásica, Vigilar y castigar y Las palabras y las cosas.

   El subtítulo de este documental fue realizado en conjunto por Irene Loba, gunaika87@hotmail.com, y nosotros. Agradecemos a Irene por su dedicación y trabajo cuidadoso. También queremos agradecer a David por su ayuda con la trascripción en francés de algunos pasajes difíciles (Merci beaucoup David, vous êtes très gentil!).

Datos del video:
Duración: 1h. 2 min.
Idioma: francés con subtítulos en español
Tamaño: 412 MB
Formato: RMVB
Calidad de imagen: aceptable
Enlace de descarga:
http://www.4shared.com/file/wi-hyXPf/Miche_Fouc_po_s_mism__2003_.html?


martes, 18 de septiembre de 2012

EL PODER PASTORAL




Poder pastoral !






1. ¿Qué es el Poder Pastoral?


Uno de los conceptos fundamentales de Michel Foucault es el de "Poder Pastroral".



De algún modo sospecho que, debido a sus intensivas lecturas de Heidegger, proviene de la famosa fórmula que Heidegger elabora en su "Carta sobre el humanismo", en la que dice "El lenguaje es la morada del ser y el hombre su pastor". Aquí aparece la idea del hombre y del pastor.


Lo que va a hacer Foucault es decir que "El Poder es el pastor del hombre".

¿Esto qué significa? ¿Qué hace un pastor? Un pastor guía su manada. En consecuencia, lo que hace el pastor es ser el dueño de la manada y guiar la manada. O sea, lo que va a hacer el Poder Pastoral es justamente eso.

¿Por qué lo llama Poder Pastoral? Porque la Iglesia, el poder de la Iglesia Catlólica, ese poder instituido, poderoso, que la Iglesia en tanto institución levanta luego de la muerte de Cristo y de los apóstoles; la Iglesia pasa a transformarse en un Estado. En un Estado- Institución.

Y ahí, lo que la Iglesia requiere, de los pecadores (somos todos pecadores) es que los pecadores, para saldar, para limpiar sus pecados, se los confiesen al "Cura". Entonces esto es lo que se llama "La Confesión".

Entonces, el pecador va al confesionario y le confiesa al cura todos sus pecados. ¿Qué es lo que aparece aquí? Aparece un Poder que el cura tiene sobre el pecador. Porque el cura conoce los pecados del pecador. Y el pecador no conoce los pecados del cura. Porque esa no es la relación. La relación es que el cura es el Poder eclesiástico, el Poder pastoral. Y ese Poder pastoral controla a los hombres a través del temor a Dios y de la Confesión.

¿Por qué se produce la Confesión? La confesión se produce porque le temo a Dios. Y si le temo a Dios, temo que Dios me castigue por mis pecados. Y si Dios me castiga por mis pecados, debo confesar estos pecados. Y para confesar estos pecados, tengo que ir al confesionario. Entonces ahí, instauro al cura -que oye mis pecados- como aquel que tiene poder sobre mí. Esto es el Poder Pastoral.

Ahora, lo que va a decir Foucault es que este poder pastoral, que se extiende a lo largo de toda la Edad Media y que es el Poder controlador de la Iglesia sobre los hombres se va a prolongar en el Estado moderno. El Estado moderno es el que comienza a ejercer ahora, el poder pastoral.

Podemos preguntarnos: ¿Cómo, si el Estado moderno no tiene "Curas", no tiene sacerdotes, no hay confesión?

No es así, va a decir Foucault.

Usted cuando va al médico, le confiesa todo al médico. El médico le puede preguntar lo que quiera, y usted va a tener la tendencia de contestarle todo - salvo que le haga una pregunta disparatada o terriblemente íntima, que a usted lo avergüence- pero, va al médico a confesarse. A confesar sus, digamos, problemas físicos, de salud.

Pero ahí ya hay una relación de desigualdad. La relación Medicina-Paciente es una relación que instaura al médico por encima del paciente.

La relación Psiquiatra-Loco, hace del loco un dependiente del psiquiátra. El psiquiátra arroga para sí el poder de la razón. "Yo tengo la razón. Vos estás loco. Yo te voy a curar".

Lo cual para Foucault es: "Yo te voy a controlar. Yo te voy a dominar". 
Es otra forma del poder pastoral. O sea, va a decir Foucault : lo mismo la Policíaque arresta a un delicuente le está diciendo: "Yo soy la ley. Vos sos el que ha violado la ley". O sea, "Yo tengo más poder que vos" y "Contame por qué violaste la ley".

Entonces, hay toda una serie de Instituciónes, dice Foucault... Ni hablar de la Escuela!, ni hablar de la Escuela!. La Maestra ¿Qué le dice a los alumnos?. "Esta es la Verdad". "Les voy a enseñar la Verdad". Y ¿Qué les enseña?. La Verdad que está en los libros de enseñanza.

Y los libros de enseñanza ¿Qué dicen?. Dicen la Verdad del Poder. La verdad que ha dicho el Poder a lo largo de los tiempos. Si analizamos nuestros libros de enseñanza, vamos a ver que dicen lo mismo , no sé, desde hace cien años, por lo menos. Y ese es un poder pastoral.

El Maestro es el pastor de sus alumnos. Y el pastor de esos alumnos le transmite a esos alumnos, la ideología del poder, en la educación.

Y si esto, si esto intenta ser transgredido... Esto sí que es llamado "subversión Ideológica", porque la versión de la Historia es una sola, y es la que dice el maestro en la clase. Y esa visión es la visión del poder. Y ese poder es el poder pastoral.

2. ¿Cómo entiende Foucault la Historia?

¿Qué visión de la Historia tiene Michel Foucaul? Acá si que entramos en una cuestión realmente profunda, densa. Michel Foucault es un historiador, un analista del devenir histórico, (que para él no va a existir). La idea del devenir histórico como una cosa lineal, que se va desarrollando, no existe. No existe. Lo que existe para Foucault es una discontinuidad en la Historia. La Historia no es un continuum, sino es una discontinuidad.


¿A quién se está oponiendo? Se está oponiendo al historicismo de Hegel. Nosotros en estos encuentros hemos analizado la visión de la Historia en Hegel. Una visión de la Historia que consistía en decir que la Historia tenía un desarrollo dialéctico interno y necesario. Ese desarrollo dialéctico era el que, el "Sujeto Absoluto" iba tomando, a través de ese desarrollo, "conciencia de sí", hasta llegar a la "auto-conciencia total", que ocurría en la Filosofía de Hegel. Esa toma de la consciencia de sí, del "sujeto absoluto", tiene una continuidad sustancial.


Esto lo va a decir muy bien el filósofo Louis Althusser , que va a caracterizar la concepción filosófica de Hegel como la de una continuidad sustancial. ¿Cuál es esta sustancia que constantemente avanza contradictoriamente, dialécticamente en Hegel? Bueno, es la sustancia que constituye la Historia. Y la Historia, es la Historia del Sujeto Absoluto.


Marx que toma el concepto muy acríticamente la dialéctica hegeliana -aunque se diga que la pone de cabeza-abajo-. No es así. Marx hace, con perdón de los marxistas, una Metafísica de la Historia. Estos, son para mí, los costados más endebles de Marx. Y justamente, son aquellos en los cuales la Academia soviética insistió más en desarrollar. Lo que hace Marx es decir que: La Historia es dialéctica. Es decir, que la historia tiene una linealidad que no se detiene. Y que esta linealidad esdialéctica.


Es decir, que hay una afirmación, una negación de esa afirmación, una negación de la negación y una nueva afirmación que contiene a los contrarios anteriores.

Por eso, la Dialéctica le permite decir a Marx que, de la mutación que hace la burguesía de el feudalismo, surge el proletariado. O sea, del triunfo de la burguesía surge el proletariado.

Y que el proletariado,violentamente -va a decir Marx- va a aniquilar a la burguesía y va a establecer, finalmente, una sociedad sin clases, donde habrá una gran plenitud, donde el lobo dormirá junto al cordero... y habrá una gran libertad, no habrá clases, no habrá la explotación del hombre sobre el hombre...

Y como vemos, todo esto se hizo trizas, trizas. Ni el proletariado enterró a la burguesía, más bien parece al contrario, que la burquesía hubiera enterrado al proletariado, y que no vemos un horizonte de plenitud en el cual, digamos, el lobo duerma junto al cordero y seamos todos libres, sino que vemos un horizonte apocalíptico, prácticamente.

Pero lo fundamental es que se trata de una Metafísica de la Historia. Porque es un ordenamiento de los hechos históricos considerando que, internamente en los hechos históricos se va desarrollando una necesidad. En Marx, la necesidad de que el proletariado derrote a la burguesía e instaure una sociedad sin clases.

Foucault, entonces, muy inteligentemente, y esto es un gran aporte de Foucault, aunque lo había hecho Sartre, ¡ojo!, hay que leer la "Crítica de la Razón Dialéctica", Sartre ya había dado una concepción de la Dialéctica que no tenía como pre-supuesto la linealidad interna necesaria. Lo que vamos a llamar de aquí en adelante el "decurso histórico". Pero es Foucault el que efectivamente cuestiona esto con mayor eficacia.


Entonces, Foucault dice que todas esas son Metafísicas de la Historia. Que la Historia no tiene un devenir necesario ni lineal. Que no tiene un decurso necesario lineal, sino que la Historia es una discontinuidad permanente. Es una discontinuidad permanente.


Y esto le permite decir que él no hace una Metafísica de la Historia, porque él se basa en Nietzsche. Y Nietzsche tiene un texto, que lo pueden leer, porque es un enorme placer leerlo, que se llama "La segunda consideración intempestiva". Que se consigue fácilmente en Ediciones Zorzal -esto no es un chivo, esto es algo necesario que yo tengo que decir para que usted consiga ese libro- es un pequeño librito, barato.

Y se lee la "Segunda consideración intempestiva" de Nietzsche, donde Nietzschegenialmente dice:

"¿Pero, qué es esto? ¿Qué es esto de una Historia que es lineal, racional, que marcha alegremente hacia el futuro en medio de contradicciones, pero siempre linealmente? Esto -dice- es un Dinosaurio, no es la Historia. Esto es materia bastarda para los historiadores idiotas".
Más o menos, es lo que dice Nietzsche.

3. La Historia, ¿Un campo de batalla?


La concepción Foucaultiana de la Historia está expresada en una famosa conferencia que dio Foucault acerca de Nietzsche y la Genealogía.


Ya Hegel, en el Prefacio de la "Fenomenología del Espíritu", un texto monumental de la Filosofía, que nosotros analizamos en otros encuentros, es de 1807, tiene una fórmula que dice:


"La Verdad, la Verdad es el delirio báquico en el que cada miembro se entrega a la embriaguez".


Qué concepción tan, digamos, dionisíaca de la Verdad. Es decir, la verdad no es una cosa fija: "Esa es la Verdad". No. Aquí no hay cosas fijas. Porque en la Edad Media, digamos, cuando el hombre era esclavo de la divinidad, efectivamente, al hombre el estamento sacerdotal le decía "Esta es la verdad". Le decía a Galileo: "No, Señor Galileo. Esta es la Verdad: El sol gira alrededor de la Tierra". "¡No!", decía Galileo. "No, no es así". "Bueno, mire, una palabra más y lo quemamos como a Giordano Bruno". "Ah, tienen razón", decía Galileo.



Entonces, esta concepción verticalista de la Verdad, es poner la Verdad como lo Uno.



Pero lo que hace Foucault es decir, basándose... No, no se basa. Quizás indudablemente la conocía a la frase de Hegel. La frase, "La verdad es el delirio báquico en el que cada miembro se entrega a la embriaguez", quiere decir que la Verdad no es lo Uno, sino que la Verdad es lo Múltiple.


La Verdad es el choque de las distintas Verdades.

La Verdad es guerra.

El Conocimiento es guerra, va a decir Foucault.

Porque la Estructura Foucaultiana es una estructura estratégica, en la cual no hay Sujeto. Hay luchas. A ver si esto está claro, ¿Eh?. Ojo, es muy importante. No hay Sujeto. Hay luchas. Hay colisiones. Hay odio. Hay enfrentamientos. Enfrentamientos de distintas Verdades sobre los hechos históricos. En consecuencia, hay muchos hechos históricos. No hay una linea interna racional de la Historia.


Es lo que habíamos visto, también, con Walter Benjamin, y las "Tésis sobre Filosofía de la Historia", cuando el "Angelus Novus" se da vuelta y mira al pasado... Y Benjamin dice:


"Cuando el Angelus Novus, el ángel de la historia, mira al pasado no ve una cadena de hechos racionales, dialécticamente encadenados. Ve un paisaje de ruinas".

Y esto es lo que está diciendo Foucault:

"Yo veo -sino un paisaje de ruinas- un paisaje de luchas".

Un paisaje de luchas de conocimientos. De odio, entre aquellos que poseen los distintos conocimientos. De fuerza, por imponer yo mi conocimiento al conocimiento del otro.

Entonces, en este campo de batalla por el dominio de la Verdad, lo que hace Foucault es seguir analizando el Poder. El Poder es el que consigue, consigue vencer en esta lucha de las distintas interpretaciones de la realidad.

Hay una enorme multiplicidad. Eso es la Historia para Foucault, una enorme multiplicidad de agentes de la Historia, de factores de poder de la Historia, de elementos estratégicos de la Historia que colisionan entre sí. Y la lucha es por establecer cada uno de ellos su Verdad como La Verdad. Ahí es donde el Poder triunfa.


Entonces, esta concepción de la Historia es una concepción un tanto caótica de la Historia. Incluso Foucault, quiso ser aceptado en la Academia de la Historia en Francia, y no lo aceptaron porque dijeron: "Y bueno, nosotros tenemos muchos reparos con su Epistemología".



Y claro. Los Historiadores, ¿Qué es lo que quieren los Historiadores? Quieren hacer la Historia Contemporánea, ¿no? Y bueno: La Revolución Francesa, después las Revoluciones en Fancia, el surgimiento de la Industria en Inglaterra, la Comuna de París, Napoleón el pequeño, el surgimiento de la Unidad Alemana, de la Unidad Italiana... bueno, así... guerra del 14, etc., etc.


¿Qué hay ahí? El historiador triunfa. Porque tiene una linealidad para explicar.

No, dice Foucault.

La Historia no es así.

La Historia no hay que explicarla a través de esos grandes hechos protagónicos de la historia, sino que la Historia está en las pequeñas luchas también, que son en última instancia, las que van a definir ese transcurso de la Historia. Que nunca es lineal. Siempre es una avance, un retroceso, una lateralización, otra lateralización. Es un complejo de enormes multiplicidades, que cuesta mucho entender.


Ahora, la pregunta es:


¿Cómo actúo yo políticamente en medio de una multiplicidad de hechos que no puedo entender?

Porque para actuar políticamente sobre la realidad, alguna síntesis tengo que poder hacer. Si no, yo también me vuelvo loco, entro en el dionisismo y me emborracho y no puedo actuar sobre la realidad.


O sea, vamos a ver qué nos propone Foucault para actuar sobre la realidad y contra el Poder.



4. ¿Es inexplicable el hombre que se rebela?


Foucault, anticipa muchísimo a los Posmodernos en esta idea de la enorme fragmentación de la Historia. Y los anticipa porque les da letra. Es veinte mil veces más pensador Foucault, que todos los Posmodernos juntos.


Entonces, Foucault inventa esto, que toma de Nietzsche, de la multiplicidad de hechos de la Historia.



Pero, lo que uno le cuestiona es: 


para la praxis política, para la acción política, para la posible rebelión contra ese Poder, nosotros no podemos hundirnos en el vértigo multiplicador de la Historia, sino que tenemos que poder, por lo menos, unir A con B, y después relacionar B con C. Y bueno... Y actuar en consecuencia, digamos. Realizar ciertas síntesis que nos permitan actuar sobre esa realidad.


Foucault va a llegar muy, muy tarde a conceder la posibilidad de la rebelión contra el Poder. Su fórmula: "Donde hay poder, hay resistencia al poder", recién va a comenzar a ser respondida a fines de los años 70, en el Collège de France. Y el concepto más interesante que va a elaborar es el de "Contra-conducta". Es decir, que a las conductas del Poder hay Contra-conductas de los sometidos al Poder.


No es mucho. Pero le pasó algo a él. Y esto es, tal vez, muy conmovedor. El diario "L'Osservatore Romano" lo envía a Foucault a Irán, para que haga una serie de notas sobre la rebelión del pueblo Iraní para sacarlo al Sha y traerlo al Ayatollah Jomeini.

En ese momento Foucault no sabía quién era el Ayatollah Jomeini, es decir, no sabía que iba a ser un carnicero. Era lo que pedían las masas. Y el Sha era un aliado del Occidente, capitalista burgués, que esas masas querían echar. Entonces, llega ahí, Michel Foucault y ve a las masas iraníes marchar contra los soldados armados del Sha, con las manos vacías. Entonces, escribe una nota excepcional que se llama "La rebelión de las manos vacías". Y se pregunta: ¿Qué es lo que hace que un hombre se rebele?. El hombre que se rebela, es inexplicable -va a decir Foucault-. El hombre que se rebela es inexplicable.


Entonces, uno le diría:


"Querido Michel Foucault, el hombre es inexplicable, el hombre que se rebela es inexplicable para usted, porque usted lo hizo inexplicable. Porque usted, al quitarle la subjetividad, al transformar la Historia en un caos, vuelve imposible la asunción de un sujeto de sí mismo, su furia y su unión con otros compañeros, en este caso las masas iraníes, y la rebelión contra el Poder".


En Marx siempre fue posible la rebelión. El sujeto en Marx es la Comuna de París. La Comuna de París que se alza en armas contra el poder del ministro Thiers y contra el poder Prusiano de Bismarck. La Comuna en París es el sujeto en acción. ¿Cómo, si no, se rebeló la Comuna de París? ¿Y cómo sino, se rebelan las masas iraníes? Quiere decir que algo han podido superar de ese condicionamiento terrible del Poder. Es decir, en algún momento dijeron: "No, no. Queremos otra cosa. Y vamos a las calles. Y arriesgamos nuestra vida contra los fusiles del Poder".



Entonces, Foucault se pregunta, algo que Sartre había respondido. Sartre siempre dijo:


"El hombre, el hombre va a ser libre siempre, aún en el último socavón, en el último abismo de su enajenación hay un resto de libertad, que siempre le va a permitir rebelarse".

Esa es la Filosofía Política de Sartre, esencial. El hombre es siempre, siempre libertad. Aún cuando sea este poquitito de libertad, de esa libertad puede surgir la rebelión. Y en Marx, el hombre debe rebelarse.


En Foucault, esta rebelión de las masas iraníes le provocan la visión, efectivamente, de unas masas que se están sublevando. Entonces, dice: "El hombre que se rebela es inexplicable".



Bueno. A ver, digamos, puede ser. Para mí no puede ser. Pensémoslo del lado de Foucault, brevemente.



Tomemos, el hombre está condicionado por el lugar en que nace, por el inconsciente, por el lenguaje, por la semiología, por la lingüística, por, digamos, Ferdinand de Saussure, por la Antropología de Lévi Strauss, por Lacan!, por Lacan, por el lenguaje lacaniano, que núnca termina por encontrar el sujeto....


El hombre está condicionado por todo eso y quizás, quizás por todo eso, una rebelión resulte inexplicable.

Bueno. Si es así, nosotros vamos a tener que ser inexplicables. Porque si nos volvemos explicables, tan explicables, nos vamos a volver pasivos. Vamos a ser una cosa de estudio de las distintas disciplinas del saber humano, como bien lo ha dicho Foucault. Para no ser eso, necesitamos confiar que siempre, siempre existe la posibilidad de la rebelión, aunque sea inexplicable. Aunque sea inexplicable hay que tornarla explicable con la acción de esa rebelión, que es lo que vio Foucault en las masas iraníes con las manos vacías enfrentando los fusiles del ejercito del Sha. Esto que le pasó a Foucault fue muy positivo para él.


                                                                     José Pablo Feinmann




Poder pastoral, concepto de Michel Foucault hace referencia a cómo el Estado 
moderno integró en sí una antigua forma de poder creada por las instituciones cristianas.
Éstas se relacionan con los individuos y la comunidad de forma pastoral, es decir, 
se preocupa de todos y cada uno por separado (en una relación individual como 
en la confesión y el circuito de los sacramentos) durante toda su vida, para asegurar 
su salvación en el más allá, en oposición al poder político que es inmanente. 
Dicho poder se ejerce explorando y guiando las almas y conciencias de los 
individuos produciendo una verdad de sí.
El Estado moderno subsumió algunas de estas características creando una matriz
 de individualización, que pretende que esta salvación del individuo se convierta 
en un aseguramiento de su vida cotidiana frente a la incertidumbres de la reproducción
 material de la vida. Las funciones pastorales fueron asumidas por diversos funcionarios
 e instituciones del estado: policías, maestros, médicos, psiquiatras, etc, y por
el tejido social mismo, particularmente la familia. El resultado es la producción 
deliberada de una forma de subjetividad. La sociedad en su conjunto fue movilizada 
por el estado y sus instituciones para asumir las tareas pastorales, que son, en definitiva,
 relaciones de poder que lejos de competir entre ellas, provocan una sinergia eficiente 
gracias a una adecuada delimitación por parte de las instituciones y las disciplinas en
 su penetración de los individuos.
“Omnes et singulatium: hacia una crítica de la razón política” En “La vida de los 
hombres infames.” Edit. La Piqueta, 1990. Igualmente, “La filosofía analítica de la política.”